miércoles, 2 de septiembre de 2009

MUJER


En lo profundo hay una beldad
de voz cantarina;
Es un buqué que asoma cada
mañana por el tejado.

En el espléndido ramaje
del despertar,
hay una brasa escondida
en la tibia ceniza.

Necesita aquietar su desorden.
Espera con ansias esa chispa que encienda.
En la caricia del viento apacible.
En el juego de su silbar.

Es tan frágil la llama,
solita, se puede apagar;
mientras haya un compartir,
la alegría será en su brillar.

No tiene seco el carbón
para arder con facilidad;
tiene en su esencia la brizna:
De la sensibilidad.

Entre las fibras doradas,
el hálito de la luz;
en su divino esplendor...
¡No se puede apagar!

TU FOTOGRAFÍA


En el rojo color de tu cara
iluminada por los rayos del sol
en las nubes de tus ojos
he mirado el arrebol.

Y tu cabellera cayendo
en el azabache bucle
con delicadas borlas
tapa tu candor.

Quisiera apagar tu sonrojo
durmiéndome en tu mirada
sentir tu deleite enojo
cuando llega la madrugada.

Al recibir el beso
aquel te quiero de dulces sueños
mi corazón en cariñar
se derrama de amor.

Aspirando el éter del silencio
entre matices y presagios
me pierdo en el rescoldo de la noche
abrazándome a tu fotografía.

EL TAXI DE LA JUSTICIA


Las tres de la mañana Pablito levanta.
Se lava, no hay duchita caliente;
sólo la ilusión de un nuevo día,
el regresar a casa temprano.

¡SEÑOR!...un taxi por favor.
¡Vuele! la hora me gana.
El turno es a las cuatro,¡
¿Qué presentimiento acelera?

!Regresando por la oscura esquina,
tres desalmados agazapados aguardan,
mil veces liberados por la justicia,
esa que llaman tercermundista.

A balazos le quitan el carro,
las migajas de la carrera,
presto llegan vestidos de rojo,
los bomberos con sus sirenas llorando.

Afuera bajo la lluvia.
Un niño con receta en mano pregunta.
Por qué la policía no va a San Jacinto.
Donde se vende todo lo robado.

El Ángelus del medio día se escucha.
Pablito ya está en el cielo.
En silencio se queda el hospital...
Tal vez esperando al siguiente taxista.

ALLAY MAMA



Dos niños de la tribu peruana amazónica "Aguaruna", por un encanto en la selva se convirtieron en pájaros, y por las noches, con su cántico lastimero parecen reclamar a su madre:¡Allay mama! ¡Allay mama! (de allí su nombre)

ALLAY MAMA

Bajo el dosel del bosque amazónico, por las cochas en canoa va, una mujer atraída por el canto lastimero de unos pájaros a quiénes nunca ve, tan sólo los escucha en reclamo: ¡Allay Mama! ¡Allay Mama!...


Y de sus hijos perdidos, la relación trae en recuerdo la despedida triste de ellos: EL de 10 y ella de 8 años, cuando aquella mañana salieron de su choza y su selva los tomó como ofrenda para una eternidad dentro de su corazón.


El Allay Mama, es muy difícil ser visto, pues su mimetismo lo impide y lo convierte en un misterioso ser que desgarra por su canto. En noches de luna llena, cuando a la vista sólo se tiene: agua, monte y cielo…En ese silencio que sublima el alma, escuchar al Allay Mama, es como escuchar en lamento ha aquellos niños que se perdieron…

ATRENZO


Acechando en el ágora de tu
puerta, a la espera de tu avenir,
me he sentido extrañado.

En el barullo del arrebol,
calentados por los rayos del sol,
he visto caer el rojo color,
por mi ventana.

Qué duda está haciendo mella.
Quién robó tu risa, me preguntaste.
No me entendiste,
que mi algazara, estaba siendo triste.

Para luego darme cuenta.
Que la verdad es como el viento.
Nunca entra, si no ve salida.

Hoy musitando a solas,
buscando sosiego ¡Te pido!
Dame ese viento, traído por la lluvia,
para mi atrenzo.

EL SUSPIRO DE UNA LÁGRIMA


Sobre los finos cristales de
arena, el sol en delicia
broncea su estampa;
las olas llegan mojando sus
atavíos de transparentes cendales.

El amor se derrama como espuma
que juega, de sus húmedos labios
el sabor de las rosas.
De su secreto desnudo el rubor de su
estela, y las aguas aquietan su enjambre.

Entre los corales en níveos
abarajares, en cardumen hierven
las emociones.
La mirada quieta en seducido
brillo, se pierde lerda en el infinito…

Tratando de alcanzar en la
parafernalia celeste,
aquel abrazo, aquel dormido beso;
aquel nimbo que se esconde en el cielo,
y en el suspiro de una lágrima...¡Tu dueño!

ANGELITO CORAZ{ON ROJO



Angelito de blancas
alas. Desde el aura de tu nube
luz. ¡Suspiros arrancas!
De mi pecho las trancas.
Mi celeste azul mirar que sube.

Rojo es tu corazón.
Rosada tu cara como la rosa.
Tu pelo, negro carbón.
Tu voz, la dulce canción,
como el abravar de mariposa.

Entre alisos vientos
del abanear sutil angelito.
Que no haya tormentos,
sólo bellos momentos:
Entre la gloria y el infinito.