Entre abrumadoras corrientes, enmarañado
en caudales violentos-arrasadores;
qué difícil es surcar en lo desconocido,
cometiendo torpes errores, que van
superficiales como en balsas atadas.
Y el remo bogando con una tensión
espiritual, como si alguien lo arrancara
de la mano para lanzarlo por un pongo
que abre su boca y no es artificial.
¡Dejadme navegar, no interrumpáis!
Dejad aquella garza blanca pensativa,
ancle su vuelo en mi barca tropical,
que tengo para dar: música, versos,
colecciones preciosas imaginarias.
Luna, en el pequeño puerto vacío.
¡Dejadme navegar, no interrumpáis!
en caudales violentos-arrasadores;
qué difícil es surcar en lo desconocido,
cometiendo torpes errores, que van
superficiales como en balsas atadas.
Y el remo bogando con una tensión
espiritual, como si alguien lo arrancara
de la mano para lanzarlo por un pongo
que abre su boca y no es artificial.
¡Dejadme navegar, no interrumpáis!
Dejad aquella garza blanca pensativa,
ancle su vuelo en mi barca tropical,
que tengo para dar: música, versos,
colecciones preciosas imaginarias.
Luna, en el pequeño puerto vacío.
¡Dejadme navegar, no interrumpáis!
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